Noelia, la joven tetrapléjica que recibirá eutanasia tras una larga lucha contra el trauma, una enfermedad y sus padres
Después de más de 18 meses de procesos legales, recursos judiciales y oposición familiar, Noelia Castillo Ramos, afectada por dolor crónico e incapacidad permanente, concretará su acceso a la eutanasia en España.
Noelia Castillo, una mujer española de 25 años con paraplejia, ha anunciado que recibirá eutanasia este jueves 26 de marzo, tras más de 18 meses de batalla legal entre su deseo de morir dignamente y la oposición de familiares y grupos ultras que no querían que accediera al procedimiento.
Su historia ha reactivado el debate social sobre el derecho a decidir sobre la propia vida frente a sufrimientos crónicos e incapacitantes.
La historia de Noelia empieza desde el dolor y con un marco de tiempo desde mucho antes. La joven fue víctima de abuso sexual múltiple (esto significa que sufrió violencia física sexual no consensuada por una o más personas).
Es así como llevo el intento de suicidio en 2022, cuando se lanzó desde una ventana de un quinto piso en un momento de crisis emocional y psicológica, lo que le provocó una lesión medular grave que la dejó parapléjica y con complicaciones de salud muy serias.
Desde entonces, vive con dolor crónico neurológico, alteraciones sensoriales, dependencia funcional y un malestar profundo que ella misma describió como “intolerable” y sin expectativas de mejoría, según su propio relato en entrevistas y evaluaciones médicas, incluso mencionado a ser incurable o irreversible.
Tras ese intento, Noelia quedó hospitalizada y bajo cuidados continuos, con una calidad de vida muy deteriorada. Fue así como en abril de 2024 formalizó su petición de eutanasia ante la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña (CGAC), el organismo que en España evalúa que se cumplan los requisitos legales establecidos.
La CGAC aprobó su solicitud en julio de 2024, al considerar que cumplía con los criterios requeridos por la ley: padecer una enfermedad grave, incurable o con sufrimiento físico o psíquico constante e intolerable sin perspectiva de mejoría, y hacerlo con pleno consentimiento informado y reiterado en el tiempo.
Sin embargo, no todos estaban de acuerdo ante la aceptación de tal acción.
La oposición familiar que prolongó el proceso durante más de un año
A pesar de que su solicitud fue aprobada por la comisión médica, el caso se complicó por la firme oposición de su padre, quien recurrió las decisiones ante diversos tribunales, respaldado por Abogados Cristianos, una organización ultraconservadora que argumentaba que Noelia no tenía la “capacidad mental” para tomar esa decisión.
Durante más de un año, el procedimiento fue paralizado por recursos judiciales, incluyendo medidas cautelarísimas que pedían someterla a tratamiento psiquiátrico antes de proceder con la eutanasia.
Sin embargo, tanto el Tribunal Supremo de España como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) rechazaron las medidas para paralizar el proceso, avalando que Noelia había cumplido todos los requisitos legales y que su derecho a decidir debía respetarse.
La intervención del TEDH fue especialmente relevante: el tribunal desestimó una solicitud para detener el procedimiento, lo que despejó el camino para que se coordine la aplicación efectiva de la eutanasia en la fecha elegida por Noelia, incluyendo detalles como quiénes la acompañarán y las condiciones del acto médico.
Ante ello, su Noelia reveló que su padre terminó "decepcionado", pues según Noelia, él le llegó a decir que "para él ya estaba muerta" y que no asistiría ni a la eutanasia ni al entierro.