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Rusia ha prohibido por completo la exportación de diésel después de que los ataques con drones ucranianos contra sus refinerías causaron escasez generalizada de combustible. En paralelo, el mercado energético mundial se prepara para nuevas perturbaciones en el estrecho de Ormuz.
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El vice primer ministro de Rusia, Alexander Novak, anunció la prohibición en una reunión televisada junto al presidente, Vladimir Putin, en la que dijo que la decisión tenía como objetivo “aumentar el suministro al mercado interno”.
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Rusia ya había impuesto una prohibición parcial que impide a los no productores, como los comerciantes de combustible, vender diésel en el extranjero. La prohibición del miércoles extiende esa restricción a los productores, lo que abarca a la totalidad del mercado, analista sénior de productos petrolíferos de Energy Aspects.
Casi todas las 83 regiones de Rusia han experimentado escasez de gasolina o interrupciones en el suministro, lo que ha llevado a muchas gasolineras a imponer racionamiento y a un aumento de la tensión entre los clientes. Los medios rusos han informado que algunas personas esperan hasta 18 horas en las filas para cargar gasolina.
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Los drones ucranianos también han atacado instalaciones de combustible y energía en Crimea, territorio que Rusia anexó ilegalmente en 2014. Imágenes satelitales de la NASA, publicadas por el Instituto para el Estudio de la Guerra en X, muestran mucha menos luz eléctrica nocturna en Crimea ahora en comparación con hace un año.
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Momento inoportuno
La prohibición de exportaciones anunciada este miércoles llega en un momento difícil para el mercado energético mundial, ya que el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán parece estar a punto de colapsar, lo que aumenta el temor a que el estrecho de Ormuz, la estrecha vía marítima por la que viajaba una quinta parte del petróleo mundial antes de la guerra, vuelva a cerrarse casi por completo.
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Estados Unidos también ha reimplantado las sanciones a la venta de petróleo iraní, privando al mercado mundial de un posible impulso a su oferta total.
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“Es bastante grave”, dijo Losada sobre el impacto global de la prohibición. “Por otro lado, tenemos una crisis [geopolítica] que aún no se ha resuelto por completo y los flujos a través del estrecho de Ormuz siguen restringidos”.
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Davin Tonyan, analista sénior de investigación de Kpler, escribió en una nota el jueves que la prohibición supone un “nuevo impulso para que suban los precios [del diésel]” junto con la reanudación de los enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán.